El Autosabotaje.

La paradoja de tener lo bueno y destruirlo.

el autosabotaje es una conducta involuntaria dirigida a detener que nuestras metas, nuestros anhelos o nuestros más profundos deseos se realicen.

Todos los seres humanos podemos desear muchas cosas, podemos desear el tener vínculos significativos y profundos, poder gozar de una buena salud, el poder echar mano de nuestros talentos en dirección al ejercicio de nuestra vocación. Podemos desear muchas cosas dependiendo del entorno de nuestra existencia, pero para que esto ocurra debemos de utilizar nuestros recursos internos para dirigir esa energía en la realizacion de los mismos, pero el Autosabotaje inhibe la posiblilidad de que se de un cambio. Incluso un cambio significativo e importante en nuestra vida, existen vidas que podrian ser un gran éxito pero teeminan volcadas en un gran fracaso por culpa del Autosabotaje.

Que es lo que activa está conducta de Autosabotaje?

Una de las razones, es la incapacidad que puden sentir las personas para disfrutar del éxito, cuando el éxito aparece en su vida lejos de disfrutarlo lo padecen, y derrepepente puede venir el éxito acompañado de la sensación de culpa, ansiedad decepción o incluso depresión.

Estas son conductas que van dirigidas a una autoagresión, cuando una persona tiene la necesidad de autoagredirse es porque tiene la sensación de que en algún momento de su vida obro mal, o cometió un acto qué necesita ser castigado en el futuro y esto se remonta a la posición infantil, a muy temprana edad buscamos generar ese sentido de pertenencia, buscando recibir afecto , apoyo, comprensión, placer, inspiración, conocimiento y reconocimiento.

Cuando de pequeños (antes de los 7 años de edad) no logramos recibirlos, generamos una culpa interna, donde uno tiene la sensación de que han quedado cuentas pendientes por pagar y que por tal razón está persona no es merecedor de recibirlos, es decir qué hay una culpabilidad que se necesitaría pagar para asi poder tener la oportunidad de recibirlos en la vida.

El autosabotaje trabaja en forma de prohibirnos recibir algo que consideamos no merecer. Puede ser una relación de pareja puede ser disfrutar de una buena salud o de un buen trabajo. Cuando aparecen cosas buenas en nuestras vidas tendemos a autosabotearlas.

El Autosabotaje es la incapacidad para poder recibir lo bueno que la vida ofrece y lo rechaza de forma inconsciente.

El saber recibir es algo que se aprende y cuando en nuestra infancia no tuvimos la oportunidad de aprender a recibir por qué el continuo de la experiencia y el vinculo con nuestros padres no nos lo permitió, en el momento en el que aparecen cosas buenas en nuestras vidas las rechazamos.

Un ejemplo: pensemos en una persona que cuando aparece la posibilidad de vincularse con otra persona a través de un diálogo armonico, de una relación empatica armoniosa de cercania emocional, lo vive como algo poco familiar es algo con lo que no esta familiarizado y la tendencia inconscientemente es a generar conductas de autosabotaje.

Pautas de oro.

Reflexionar sobre lo que soy, lo que se y lo que tengo, eso me dará lo que puedo.

Necesitamos la capacidad para tolerar nuestras imperfecciones, no buscamos la perfección si no la plenitud, para poder experimentar la plenitud es necesario aceptarnos como seres imperfectos, saber que nos vamos a equivocar, pero que esas equivocaciones representan la adversidad, para poder hacer entonces de las pérdidas de la vida una ganancia significativa.

Debemos darnos la oportunidad de descubrir que tenemos las posibilidades de empezar a incorporar cosas buenas en nuestras vidas, sin sentir culpa. Como una pareja amorosa, una buena salud física, una plena realizacion vocacional.

Dejar a un lado el Autosabotaje y vivir en plenitud y armonía.

Cómo Administrar eficientemente tu tiempo.

Te ha pasado que tienes tantas cosas que hacer que no sabes por dónde empezar?

Tienes la sensación de que la cantidad de tareas y pendientes se amontonan y nunca eres capaz de terminar con ellas?

No te preocupes demasiado eso es algo normal y nos pasa a todos.

En lo que debes pone tu atención es en todas las tareas que te exiges en relación a tu tiempo y recursos disponibles, porque puedes tener alguna actividad importante o urgente que estés dejando pasar desapercibida y por consecuencia no llegues a realizarla.

Y es que, a veces, es fácil perdernos entre la multitud de obligaciones del día a día, perdiendo el foco de lo realmente importante y malgastando nuestro tiempo en asuntos de poca importancia, cuando hay temas donde nos la jugamos que se quedan en el aire. Establecer prioridades es, por ende, la única forma de poder asegurarnos de que abordamos correctamente las tareas y objetivos principales, dejando para luego todo los secundario.

Hasta aquí la teoría básica, elemental. Repetitiva, incluso. Pero esa priorización de tareas tan obvia nos lleva a una pregunta que no lo es tanto: ¿cómo decidimos qué es prioritario y qué no? Salvo que tengamos a un jefe directo que se dedique a asignarnos cada tarea en cada momento, lo normal es que seamos nosotros los que decidamos qué y cómo hacer. Y en esa decisión, a veces la razón no se impone, sino que lo hacen otros factores como el cansancio, la motivación o la ilusión por cada proyecto concreto.

Precisamente para eliminar estos factores subjetivos de la ecuación y ayudarnos a filtrar las prioridades en el trabajo de forma totalmente realista, los expertos en productividad y trabajo han desarrollado multitud de metodologías que ayudan en este necesario proceso. Entre ellas, una de las más conocidas es la denominada Matriz de Eisenhower.

¿Qué es?

Se trata de una representación gráfica, en un cuadrante de dos ejes, de los distintos niveles de importancia y urgencia de una tarea específica. Se trata de una clasificación diaria de temas pendientes de ejecución, colocados en un total de cuatro bloques diferenciados entre sí y que ejemplifican diferentes grados de prioridad. De esta forma, con un simple golpe de vista, podremos ver todo lo que tenemos encima de la mesa y a qué debemos prestar atención en primer lugar.

¿Cómo funciona la matriz del tiempo de Eisenhower?

Se trata de un cuadrante de dos ejes: importancia y urgencia. Estos son los dos factores en los que debemos medir cada tarea, asignándoles un valor absoluto (sí importante/urgente o no). La combinación de esos dos ejes dará como resultado uno de los cuadrados en cuestión.

Y bien, ¿qué entendemos por importante? Los expertos remarcan que debemos considerar como tales, a efecto de la matriz de Eisenhower, aquellas actividades que nos acercan a los objetivos de nuestro trabajo (como la planificación de una próxima campaña, atender a un cliente, conocer un nuevo producto…).

Acerca de la urgencia, tres cuartas partes de lo mismo. Hablamos de actividades que requieren una atención inmediata: un informe que hay que entregar ya, organizar un viaje a otra ciudad para acudir a una reunión del día siguiente, una llamada telefónica… Los asuntos urgentes actúan sobre nosotros, nos presionan y reclaman nuestra acción.

Los cuadrantes

Una vez colocadas nuestras tareas en cada uno de los cuadrantes, ya solo queda entender qué significa cada uno de ellos y cómo organizarnos respecto a este método de priorización de tare

  • Primer cuadrante

(Importantes y urgentes):

Suelen ser problemas apremiantes o crisis inminentes. También proyectos clave para la empresa cuya fecha límite está a la vuelta de la esquina. Aunque parezca contradictorio, a este cuadrante es al que menos tiempo deberíamos dedicar: hacerlo significa que hemos planificado mal nuestra atención al resto de cuadrantes y que hemos dejado para última hora nuestro trabajo más relevante.

    • Segundo cuadrante (Importantes pero NO urgentes): Todo lo contrario sucede con este cuadrante: al tener tiempo por delante para hacer estas tareas tendemos a retrasarlas, pero es justo el ámbito donde más atención y esfuerzos debemos aplicar para evitar que nos ‘pille el toro’. Las personas efectivas no se orientan hacia los problemas/urgencias sino hacia las oportunidades y actúan de forma previsora, advierten los expertos.
    • Tercer cuadrante (NO Importantes y urgentes): Suele confundirse con el primer cuadrante, con lo que muchas personas se apresuran a resolver problemas urgentes pero que, en realidad, no revisten mayor relevancia. En ocasiones, esa presión por resolverlos cuanto antes viene de las expectativas e intereses de otros compañeros, pero no se corresponde ni con nuestra agenda ni con los intereses de la compañía. Y es que, a veces, es fácil perdernos entre la multitud de obligaciones del día a día, perdiendo el foco de lo realmente importante y malgastando nuestro tiempo en asuntos de poca solera cuando hay temas donde nos la jugamos que se quedan en el aire. Establecer prioridades es, por ende, la única forma de poder asegurarnos de que abordamos correctamente las tareas y objetivos principales, dejando para luego todo los secundario
    • Cuadrante cuadrante (No importantes NI urgentes): Como resulta obvio, este cuadrante es el menos interesante de todos y las tareas que en él se encuentren solo deben ser abordadas cuando todas las demás hayan sido resueltas. Incluso, en la mayoría de ocasiones, podemos delegar estas tareas en otras personas o directamente eliminarlas de la agenda.

    Los diferentes tipos de salud.

    Cuando hablamos de salud es habitual que muchas personas piensen en la salud física, en sí una persona padece o no padece una enfermedad. Sin embargo, el concepto de salud es mucho más amplio y abarca otras áreas de nuestra vida.

    Cuando hablamos de salud es habitual que muchas personas piensen en la salud física, en sí una persona padece o no padece una enfermedad. Sin embargo, el concepto de salud es mucho más amplio y abarca otras áreas de nuestra vida.

    1. Salud física

    La salud física se refiere la condición física general de las personas en un momento dado. Es el bienestar del cuerpo, y el óptimo funcionamiento de éste. Es la ausencia de enfermedades y el buen funcionamiento fisiológico del organismo. Los ataques víricos o las lesiones tienen un efecto negativo en nuestra salud física, que también se ve alterada por otros factores. Por eso es necesario descansar y dormir de manera apropiada, así cómo hacer reposo cuando es necesario.

    • Alimentarse bien e ingerir nutrientes apropiadamente.
    • Hacer deporte y mantener una buena salud.
    • Cuidar la higiene personal para evitar infecciones y enfermedades.
    • Visitar al médico de manera regular para detectar enfermedades
    • Poseer una armonía emocional, puesto que la salud emocional afecta a la salud física. Por ejemplo, cuando una persona sufre estrés, su sistema inmunológico se debilita.

    2. Salud mental

    La salud mental, que también suele llamarse salud emocional, es un concepto complejo, que no solamente hace referencia a si una persona padece o no un trastorno psicológico. Se caracteriza por tener un nivel de autoestima alto, a sentirse bien con uno mismo, a estar motivado con la vida y tener objetivos vitales que le ayuden vivir los días con optimismo y esperanza, a la capacidad de resiliencia y de hacer frente a los problemas y de gozar de un equilibrio emocional, autonomía y una vida libre de estrés y preocupaciones excesivas.

    Para mejorar la salud emocional, es posible seguir unos consejos como estos:

    • Cursar un taller de Inteligencia Emocional para mejorar la capacidad de gestión de las emociones.
    • Hacer deporte, porque no solamente mejora el aspecto y condición física, sino que facilita la liberación de neurotransmisores como la serotonina o las endorfinas, que provocan una sensación de placer y felicidad.
    • Hacer actividades que nos hacen disfrutar y que dan sentido a nuestra vida.
    • Tener objetivos vitales, que sean realistas y luchar por ellos.
    • Potenciar las relaciones interpersonales positivas.
    • Vivir el presente y practicar la aceptación.
    • 3. Salud social

      Los seres humanos somos seres sociales, y gran parte de nuestro bienestar viene determinado por las condiciones que nos rodean, es decir, nuestro entorno. De hecho, incluso nuestra propia identidad se construye y desarrolla en interacción con otros.

      Ahora bien, la salud social no es simplemente el hecho de tener amigos o no, sino que tiene que ver con nuestras condiciones de vida, como por ejemplo, tener un trabajo estable, estabilidad económica, tener acceso a atención sanitaria, acceso a actividades recreativas y de ocio, etc.

      Otros tipos de salud

      Además de los tipos de salud mencionados en las líneas anteriores, y que forman parte de la definición de la OMS, también existen otras clasificaciones de salud, como veremos a continuación.

      1. Salud sexual

    La salud sexual es un estado de salud fisica, mental y social que se relaciona con la sexualidad, es decir, con disfrutar de nuestro propio cuerpo y tener relaciones sexuales saludables. Los problemas de salud sexual pueden ser variados. Para saber más, puedes leer nuestro artículo: “Los 8 problemas sexuales más frecuentes y cómo tratarlos”

    2. Salud alimentaria

    Comer sano es una parte importante de nuestro organismo. La salud alimentaria está relacionada con los nutrientes que ingerimos y con las cantidades que comemos, así como en los horarios en los que lo hacemos.

    3. Salud ambiental

    La salud ambiental es aquella que se vincula al ambiente en el que vive una persona. Es decir, que son los factores externos que afectan a una persona. Por ejemplo, el entorno laboral puede causar estrés que, a su vez, puede causar problemas psicológicos como ansiedad, insomnio y depresión, pero también problemas físicos, como diarrea o estreñimiento.

    La contaminación acústica de un lugar también hace referencia a la salud ambiental, porque la exposición a un ruido dañino puede causar consecuencias de salud física a una persona.

    4. Salud pública

    Es la salud colectiva y la influencia de las decisiones políticas a la hora de asegurar la salud de una población determinada. Está relacionada con la protección gestionada por los gobiernos.

    5. Salud económica

    Un tipo de salud fundamentado en gozar de buena estabilidad económica y en que el balance entre los ingresos y gastos, ya sea de una persona o de un proyecto financiero, no sea negativo.

    6. La salud familiar

    La familia es importante en el desarrollo de una persona y en su salud, pero hay familias que se consideran toxicas por su influencia dañina a causa de sus patrones relacionales. La buena salud de la familia afecta positivamente a sus miembros.

    7. Salud laboral

    La salud laboral tiene que ver con la aplicación de medidas que permitan mantener un clima laboral positivo y que favorezcan el bienestar de los empleados.

    Como controlar la Ansiedad.

    La ansiedad es preocuparse excesivamente por algo que va a pasar,cuando es algo que posiblemente nisiquiera suceda.

    Todas las personas podemos generar ansiedad y para poderla controlar es importante identificar que es lo que la esta provocando y respirar profundamente para generar tranquilidad, es así como comenzaremos a tomar control de aquello que nos está causando este miedo o angustia que deriva en la sensación de ansiedad. La ansiedad es un sentimiento o emoción que nosotros mismos somos capaces de controlar, en este punto es importante poder tener control de nuestros pensamientos y acciones

    La Ansiedad es un conflicto interno que no nos permite razonar con claridad y altera fisiologicamente nuestro sistema nervioso.

    Cuando las ideas no están claras en la mente se generan todo tipo de emociones negativas, el cuerpo avisa y reaciona con una alteración orgánica. Si tenemos pensamientos obsesivos la mente nos está avisando que algo estamos haciendo mal

    Perdemos mucha energía al tener emociones negativas y distorsionamos la realidad en una realidad que nos genera angustia existecial.

    Es completamente normal preocuparse cuando las cosas se ponen estresantes y complicadas. Pero si las preocupaciones se vuelven abrumadoras, puedes sentir que están dirigiendo tu vida. Si pasas demasiado tiempo preocupado o nervioso, o si tienes dificultades para dormir por la ansiedad, presta atención a tus pensamientos y sentimientos. Pueden ser síntomas de un problema o un trastorno de ansiedad.

    La ansiedad es una reacción humana natural que afecta a la mente y al cuerpo. Tiene una importante función básica de supervivencia: la ansiedad es un sistema de alarma que se activa cuando una persona percibe un peligro o una amenaza.

    Cuando el cuerpo y la mente reaccionan al peligro o la amenaza, una persona siente sensaciones físicas de ansiedad: cosas como la aceleración del ritmo cardíaco y respiratorio, tensión muscular, las palmas de las manos que sudan, un malestar en el estómago y temblor en las manos y las piernas. Estas sensaciones son parte de la respuesta del cuerpo de “huir o luchar”. Están provocadas por un aumento de la producción de adrenalina y otras sustancias químicas que preparan al cuerpo para escapar rápidamente del peligro. Pueden presentarse como síntomas leves o extremos.

    Ansiedad normal

    Todo el mundo experimenta sentimientos de ansiedad de vez en cuando. La ansiedad puede describirse como un sentimiento de inquietud, nerviosismo, preocupación, temor o pánico por lo que está a punto de ocurrir o puede ocurrir. Mientras que el miedo es la emoción que sentimos en presencia de una amenaza, la ansiedad es una sensación de un peligro, problema o amenaza que está por suceder.

    Los sentimientos de ansiedad pueden ser leves o intensos (o intermedios entre ambos extremos), dependiendo de la persona y de la situación. La ansiedad leve puede sentirse como inquietud o nerviosismo. La ansiedad más intensa puede sentirse como miedo, terror o pánico. La preocupación y los sentimientos de tensión y estrés son formas de ansiedad. También lo son el miedo escénico o la timidez ante la posibilidad de conocer a gente nueva.

    Es natural que ante situaciones nuevas, desconocidas o que suponen un desafío se produzcan sentimientos de ansiedad y nerviosismo. Tener que enfrentar un examen, una fecha especial o una presentación importante para la escuela puede desencadenar una ansiedad normal. Aunque estas situaciones no representan una verdadera amenaza para la seguridad de la persona, pueden hacer que alguien se sienta “amenazado” por la posible vergüenza, preocupado por cometer un error, por adaptarse a la situación, por atrancarse con las palabras, por ser aceptado o rechazado o por perder su orgullo. Las sensaciones físicas —como las palpitaciones, las manos sudorosas o las molestias en el estómago— pueden también estar presentes en la ansiedad normal.

    Como la ansiedad hace que una persona se ponga en alerta, se concentre y se prepare para enfrentar posibles problemas, la ansiedad puede ayudarnos a hacerlo lo mejor posible en situaciones que requieren nuestra actuación. Pero la ansiedad que es demasiado fuerte puede impedir que demos lo mejor de nosotros. Demasiada ansiedad puede hacer que una persona se sienta abrumada, cohibida e incapaz de hacer lo que necesita hacer.

    Trastornos de ansiedad

    Los trastornos de ansiedad son problemas de salud mental que se relacionan con experimentar en exceso ansiedad, miedo, nerviosismo, preocupación o terror. La ansiedad demasiado constante o demasiado intensa puede hacer que una persona se sienta preocupada, distraída, tensa y siempre alerta.

    Los trastornos de ansiedad se encuentran entre los problemas de salud mental más comunes. Afectan a personas de todas las edades, incluidos los adultos, niños y adolescentes. Hay muchos diferentes tipos de trastornos de ansiedad, con síntomas diferentes. Sin embargo, todos tienen una cosa en común: la ansiedad se presenta con demasiada frecuencia, es demasiado intensa, es desproporcionada respecto a la situación del momento e interfiere en la vida diaria de la persona y en su felicidad.

    Los síntomas del trastorno de ansiedad pueden presentarse de repente o aumentar poco a poco y persistir hasta que la persona empieza a darse cuenta de que no está bien. A veces la ansiedad crea una sensación de fatalidad y aprensión que parece producirse sin ninguna razón. Es habitual en los que sufren de trastorno de ansiedad no saber qué está causando las emociones, preocupaciones y sensaciones que tienen.

    Los diferentes trastornos de ansiedad se denominan con nombres que reflejan sus síntomas específicos.

    • Ansiedad generalizada. Este común trastorno de ansiedad hace que una persona se preocupe excesivamente sobre muchas cosas. Alguien con ansiedad generalizada se preocupa excesivamente sobre la escuela, la salud, la seguridad de sus familiares y el futuro. Puede que siempre piense en lo peor que puede ocurrir.
      Además de la preocupación y el terror, las personas con ansiedad generalizada tienen síntomas físicos, como dolor en el pecho, dolor de cabeza, cansancio, tensión muscular, dolor de estómago y vómitos. La ansiedad generalizada puede llevar a que una persona falte a la escuela o evite actividades sociales. En la ansiedad generalizada, las preocupaciones se sienten como una carga, haciendo que la vida se viva como algo agobiante o con una sensación de no tener control.
    • Trastorno obsesivo compulsivo (TOC). Para una persona con TOC, la ansiedad toma la forma de obsesiones (pensamientos negativos) y compulsiones (acciones para intentar aliviar la ansiedad).
    • Fobias. Son temores intensos a situaciones específicas o a cosas que no son realmente peligrosas, como las alturas, los perros o caerse en un avión. Las fobias normalmente hacen que las personas eviten las cosas que le provocan miedo.
    • Fobia social (ansiedad social). Esta intensa ansiedad se desencadena por situaciones sociales o por hablar delante de otros. Una forma extrema llamada mutismo selectivo provoca que los niños y los adolescentes tengan demasiado miedo como para hablar en ciertas situaciones.
    • Crisis de angustia. Estos episodios de ansiedad pueden ocurrir sin una razón aparente. Una persona que sufre una crisis de angustia tiene síntomas físicos repentinos e intensos que pueden incluir palpitaciones, sensación de ahogo o falta de aliento, mareo, entumecimiento o sensación de hormigueo causados por una hiperactividad de las respuestas normales del organismo ante el miedo. La agorafobia es un intenso miedo a los ataques de pánico que hace que la persona evite ir a cualquier lugar donde sea posible que sufra un ataque de pánico.
    • Trastorno de estrés postraumático (TEPT). Este tipo de trastorno de ansiedad es consecuencia de una experiencia del pasado traumática o aterradora. Los síntomas incluyen recurrencia de recuerdos de la experiencia, pesadillas y temor constante después del acontecimiento.

    Cómo afectan los trastornos de ansiedad a las personas

    Para las personas que sufren trastornos de ansiedad, los síntomas pueden sentirse extraños y provocarles confusión al principio. Para algunos, las sensaciones físicas pueden ser fuertes e inquietantes. Para otros los sentimientos de miedo y fatalidad pueden presentarse sin ninguna razón aparente que pueda hacerles sentirse asustados, desprotegidos o en guardia. Las preocupaciones constantes pueden hacer que una persona se sienta abrumada por cualquier pequeña cosa. Todo esto puede afectar a la concentración, la confianza, el sueño, el hambre y el aspecto.

    Las personas con trastornos de ansiedad pueden evitar hablar de sus preocupaciones, creyendo que los demás podrían no entenderlos. Quizá teman ser juzgados injustamente, o que se les considere débiles o temerosos. Aunque los trastornos de ansiedad son comunes, las personas que los sufren pueden sentirse incomprendidas o solas.

    Algunas personas con trastornos de ansiedad pueden culpabilizarse. Tal vez se sientan incómodas o avergonzadas, o piensen erróneamente que la ansiedad es una debilidad o un defecto personal. La ansiedad puede hacer que la gente evite ir a lugares o realizar actividades que les gustan.

    La buena noticia es que en la actualidad los médicos entienden los trastornos de ansiedad mejor que antes y, con tratamiento, una persona puede sentirse mejor.

    ¿Qué causa los trastornos de ansiedad?

    Los expertos no saben exactamente qué causa los trastornos de ansiedad. Parece que hay varios aspectos que intervienen, como la genética, la bioquímica del cerebro, una respuesta hiperactiva de lucha o huida, circunstancias estresantes de la vida y comportamiento aprendido.

    Alguien que tenga un familia con un trastorno de ansiedad tiene una probabilidad mayor de de desarrollarlo también. Esto puede estar relacionado con los genes que afectan la química del cerebro y la regulación de unas sustancias químicas que se denominan neurotransmisores. Pero no todo el mundo que tiene familiares con un trastorno de ansiedad desarrollará problemas de ansiedad.

    Las cosas que le ocurren a una persona en la vida pueden favorecer la aparición de los trastornos de ansiedad. Los terribles acontecimientos traumáticos que causan el TEPT son un buen ejemplo.

    Criarse en una familia donde otros tienen miedo o están ansiosos puede “enseñar” a un niño a ver el mundo como un lugar peligroso. Del mismo modo, si una persona crece en un ambiente que es realmente peligroso (si hay violencia en la familia del niño o en la comunidad, por ejemplo), aprenderá a tener miedo o a esperar lo peor.

    Aunque todo el mundo experimenta una ansiedad normal en ciertas situaciones, la mayoría de las personas —incluso las que experimentan situaciones traumáticas— no desarrollan trastornos de ansiedad. Y las personas que desarrollan trastornos de ansiedad pueden encontrar alivio con un tratamiento y cuidados adecuados. Pueden aprender maneras de manejar la ansiedad y sentirse más relajados y en paz.

    ¿Cómo se tratan los trastornos de ansiedad?

    Para el tratamiento de los trastornos de ansiedad se debe acudir a profesionales de salud mental o a terapeutas. Un terapeuta puede estudiar los síntomas que presenta una persona, diagnosticar el trastorno de ansiedad específico e idear un plan para ayudar a que la persona encuentre alivio.

    A menudo se utiliza un tipo concreto de psicoterapia que se conoce como terapia cognitivo-conductual (TCC). En la terapia cognitivo-conductual una persona aprende nuevas maneras de pensar y actuar en situaciones que pueden causar ansiedad y cómo manejar y enfrentarse al estrés. El terapeuta proporciona apoyo y orientación y enseña nuevas habilidades de afrontamiento, como técnicas de relajación o ejercicios de respiración. A veces, pero no siempre, se utiliza medicación como parte del tratamiento para la ansiedad.

    ¿Qué hacer?

    Tratar el problema puede ayudar a que la persona se sienta que es otra vez ella misma, que se encuentra relajada y preparada para las cosas buenas de la vida. Alguien que esté experimentando un trastorno de ansiedad debería:

    • Hablar con alguno de sus padres o con otro adulto sobre sus sensaciones físicas, preocupaciones y temores. Como los trastornos de ansiedad no desaparecen a menos que se traten, es importante decírselo a alguien que pueda ayudar. Si tus padres no te entienden, habla con un consejero escolar, con un religioso o con otro adulto en quien confíes.
    • Acude a hacerte una revisión. Ve a ver a un médico que te asegure que no hay ningún problema físico que pueda estar causando los síntomas.
    • Trabaja con un profesional de salud mental. Pide a un médico, enfermera o consejero escolar que te recomienden a alguien que pueda tratar problemas de ansiedad. Averiguar qué está causando los síntomas puede ser un gran alivio.
    • Haz ejercicio de manera regular y come y duerme bien. Esto proporcionará a tu cuerpo y tu cerebro el combustible y el tiempo necesario para recargarse.

    Intenta ser paciente y mantenerte positivo. Puede que tardes un tiempo en sentirte mejor y en encontrar el valor para enfrentar tus miedos. Pero abandonar la preocupación dejará más espacio para que experimentes mayor felicidad y diversión.

    Estás Criando a tus hijos con valores?

    El problema de los niños de hoy en día es la ausencia de valores. Por qué los niños de hoy tienen comportamientos agresivos?

    Cuanto antes nos demos cuenta de lo que ocurre con nuestros niños, mejor. No existe un pasado mejor ni un futuro peor. Existe un presente, y es el que tenemos. Ni mejor ni peor: diferente. Antes eran las peleas de pandillas y las notas amenazantes en la mochila. Ahora, las peleas en el chat o redes sociales, aunque sea en grupos privados. Antes se escondían las revistas para adultos bajo el colchón. Ahora, observan escenas subidas de tono en los vídeos musicales (muchas veces, a escondidas).

    Debemos entender en qué mundo vivimos. En ese aspecto, nada es muy diferente, sino que ha cambiado el entorno y los vehículos de transmisión de la información. Sí, ahora la avalancha de información es mayor, y los controles parentales más complejos. Pero además, lo que sí está cambiando, desgraciadamente, es el uso de la única herramienta que de verdad guia a nuestros hijos por un camino ético y adecuado:

    LOS VALORES Sí, por mucho que nos duela reconocerlo, el problema de los niños de hoy en día es la ausencia de valores.

    Por qué el problema de los niños de hoy en día es la ausencia de valores o los valores tergiversados

    Alguien con valores, a pesar de sus tropiezos, sus dudas, su curiosidad hacia algunas ‘tentaciones’, al final, sabrá continuar por buen camino. Y para que no quede duda, aquí tienes una lista con los valores que siempre deben de existir comenzando por el hogar y la familia :

    – Respeto. No sé trata de generar y crear miedo hacia los padres el Respeto no significa miedo. No se trata de usar el castigo físico. El respeto se consigue con vínculo, con ejemplo y con respeto. Pero también con normas y límites muy claros. Nada de dudas. Esta es la norma y punto. Los niños verán que sus padres se mantienen firmen en sus decisiones y no perderán credibilidad. Y por supuesto, respeto a los demás. Respeto a sus iguales. Que al fin entiendan ese ‘no hagas al otro lo que no quieres que te hagan a ti’. Así de simple. Y sí, padres de hijos ‘chinchones’: el chinchar o molestar constantemente al otro es también una forma de agresión y de falta de respeto. También el insultar y el menospreciar.

    – Empatía. Es cierto que hay niños que ya de por sí tienen más empatía que otros. Son más sensibles a su entorno. Otros, sin embargo, más introvertidos, se encierran más en su mundo. La empatía puede fomentarse. Utiliza mucho la comunicación. Pero la comunicación de emociones. Tal vez, las personas con poca empatía es porque tengan en el fondo un problema para reconocer y canalizar las emociones. Practica y ejercita la inteligencia emocional. Sí, tu hijo debe enfrentarse a todas las emociones: debes dejar que esté triste, que esté enfadado, que se sienta frustrado, que tenga miedo y por supuesto, alegría.

    – Tolerancia. Tu hijo no vive solo en el mundo. Debe aprender desde pequeño a convivir con el resto. La tolerancia y el respeto a las diferencias (sí, también opiniones) es esencial. Seguro que muchas veces tu hijo salió del colegio quejándose de algún compañero por su forma de ser. Bien, ahí entras tú. Si la queja no es por un comportamiento agresivo, si es solo porque no le gusta cómo juega o cómo habla…si es porque no le gusta su forma de explicar las cosas… ahí estás tú para explicarle que es un deber respetar la forma de ser de los otros. Sin más.

    Coherencia. No puedes exigir algo a tus hijos que tú no cumples. O pedir una cosa y al día siguiente otra totalmente diferente. Usa el sentido común.

    – Sinceridad. Si eres el primero que miente a tu hijo, él entenderá que la mentira es algo aceptable. Ante todo, debes conseguir que entienda que la sinceridad te hace sentir bien contigo mismo y con los demás. También te ayudará a ganarte respeto.

    – Gratitud. Ser agradecido es algo que ayudará a tu hijo a potenciar la amistad y a que le valoren más. Y ya sabes que la mejor forma de inculcar este valor es el ejemplo. Puedes sugerir a tu hijo que empiece a agradecer a sus amigos lo que hacen por ellos mediante dibujos, mensajes de agradecimiento… Verás el resultado que tiene.

    – Humildad. Muchos de los problemas de hoy en día, relacionados con la violencia infantil, tiene que ver con la prepotencia, la falta de humildad. Son niños que o bien quieren llamar la atención de forma desesperada por una ausencia tremenda de cariño, o porque han sido tan sobrevalorados y sobreprotegidos, que se creen de verdad por encima de los demás. Cuidado. Nadie es más ni menos. Y todos cometemos errores. La grandeza está en saber reconocerlos, que nada tiene que ver con agachar la cabeza en absoluta sumisión. Es lo que tu hijo debe entender

    Sin duda, existen otros muchos valores importantes: el esfuerzo, la perseverancia, la paciencia… Todos son importantes. Pero tal vez, para la convivencia con los demás, los que hemos resaltado, sean los más esenciales.

    No esperes que el colegio se encargue de todo esto. No son ellos. Eres tú. Tú el que debe enseñar a tu hijo a respetar, a tolerar y a mostrar empatía hacia los demás. Cuando son pequeños, puedes utilizar el juego. Juega con él y enséñale mediante los juegos algunos valores.

    Cuando sean más mayores, aprovecha el vínculo que has creado desde que era pequeño. Ellos te admiran, te quieren y no quieren defraudarte. Enséñales con el ejemplo y tendrás mucho camino hecho.

    Cómo reconocer una piel con Dermatitis Atópica?

    La piel irritada y con picor es una condición extrema de la piel muy seca y corresponde a una piel atópica. Se trata de una patología cutánea que comienza desde la más tierna infancia y es una verdadera epidemia, de hecho es una de las principales causas de visitas al dermatólogo.

    La dermatitis atópica es la manifestación en la piel de un proceso de hipersensibilidad general en el contexto de una serie de defectos en la formación de la epidermis motivados en una gran mayoría de los casos por unas mutaciones genéticas.

    Es muy frecuente la asociación previa o posterior de rinitis alérgica, asma, conjuntivitis alérgica tanto en los pacientes como en sus familiares.

    Síntomas de la dermatitis

    Se suelen definir unas fases en la dermatitis atópica ya que en el lactante es frecuente la afectación de mejillas y cuero cabelludo así como pliegue del cuello y posteriormente suele aparece en las zonas de extensión de brazos para luego ser los pliegues de brazos y piernas donde aparece la enfermedad

    Aunque es más frecuente la dermatitis atópica en la infancia (hasta un 20% de la población infantil), cada vez son más numerosos los casos de dermatitis atópica del adulto con una clínica de eccema generalizado que produce una perdida en la calidad de vida muy importante y la necesidad de agresivos tratamientos

    Tratamientos de la dermatitis

    Los tratamientos son muchos, muy personalizados en cada paciente y que deben acompañarse de un apoyo psicológico al paciente e incluso a su familia siendo imprescindible la confianza mutua entre médico y paciente ya que los tratamientos a veces no resultan eficaces y hay que buscar la terapia optima para cada paciente

    En primer lugar, se debe mantener una piel bien hidratada y eso sólo se consigue mediante la aplicación de cremas hidratantes, jabones que no agredan la piel ni sean potencialmente alergénicos. Medidas útiles en la población infantil serían baños cortos incluso con alguna sustancia antiséptica ( sulfato de zinc..) en la fase de brote con lo que se consigue calmar la inflamación cutánea. Cuando posteriormente llegamos a una fase de piel seca es cuando al baño se le pueden añadir aceites…

    En la fase aguda es fundamental el uso de corticoides sobre todo tópicos, pero también en ocasiones sistémicos con control médico. Mejor utilizar corticoides de última generación ya que han demostrado menor absorción y capacidad de producir efectos secundarios. También se usan los inhibidores de la calcineurina (tacrolimus 0,1%, pimecrolimus 1%) pero en las fases agudas suelen escocer por lo que suelen ser más útiles un poco más tarde, en fases subagudas o crónicas incluso con terapia de mantenimiento con aplicación de dos días por semana, lo que disminuye el número de brotes.

    La utilización de antihistamínicos, aunque controvertida, ayuda a disminuir parcialmente el prurito y se pueden mantener muchos meses

    Las formas más severas de la enfermedad serán tratadas con radiación ultravioleta, o inmunosupresores tipo ciclosporina, azatioprina, metotrexate, micofenolatomofetil. Existen investigaciones en curso sobre el uso de fármacos biológicos (omalizumab) en procesos que no responden a los anteriores tratamientos.

    Causas de la dermatitis

    Son muchos los factores implicados destacando una serie de fallos genéticos tanto en los genes encargados de la formación de la sustancia que une las células de la epidermis (la filagrina) como en genes encargados de la respuesta inflamatoria, los cuales, al estar alterados provocan una situación de “seudoalergia” constante

    También influye en los brotes las situaciones de stress, jabones o sustancias irritantes como la lana, las colonias. Es muy poco frecuente que determinadas alergias a alimento (que pueden presentarse paralelamente) provoquen brotes de dermatitis atópica.

    Pronóstico de la dermatitis

    Aunque hace años se decía que el proceso que aparecía en la infancia se curaría durante el crecimiento del niño, parece que cada vez hay más casos de pacientes adultos ya que influyen factores genéticos o ambientales que lo perpetúan. Estos niños/niñas tienen más tendencia a desarrollar asma o rinitis alérgica que la población no afecta de dermatitis atópica, lo que también condiciona el pronóstico.

    Además, se pueden desarrollar alergias de contacto a componentes de cremas, jabones, perfumes, por lo que es fundamental el control dermo-alérgico de los pacientes.

    En ocasiones los tratamientos son agresivos (inmunosupresores) por lo que los casos graves deben ser atendidos en unidades multidisciplinares hospitalarias.

    Sin embargo, afortunadamente, la mayoría de los casos son leves y basta unas medidas hidratantes adecuadas y tratamientos cortos con cremas de corticoides o inhibidores de la calcineurina para controlarlos.

    Los beneficios de la Autoobservación.


    La autoobservación nos va a ayudar a conocernos a nosotros mismos, ya que nuestras propias variables internas nos van a ofrecer datos sobre por qué nos comportamos de una determinada manera.

    La autoobservación aumenta el crecimiento de nosotros mismos y a veces, descubrimos cosas de las que no somos conscientes.

    La autoobservación nos permite auto-controlarnos, porque podemos prever nuestro comportamiento y así poder controlarlo; cuanto más conocimiento tengamos de nosotros mismos, más podremos auto-controlarnos y mejor nos adaptaremos. Por tanto, la autoobservación consiste en deliberadamente percibirnos a nosotros mismos tomando consciencia de nuestro ser y del principio de realidad en el que estamos inmersos y de como este principio de realidad impacta a nuestro ser.

    Un observador se limita a tomar nota de lo que haces y sientes, no juzga, no corrige, sólo te hace tomar conciencia del estado de tu cuerpo y tu mente en determinados momentos, abstrayéndote por unos instantes de los quehaceres o incidentes que ocupan tu atención.

    Quizá no te resulte muy fácil al comienzo, pero si logras adquirir la costumbre no tardarás en apreciar la utilidad de la autoobservación. Sin darte cuenta irás cambiando conductas y esos cambios redundarán en beneficio tuyo y de los que te rodean.

    La autoobservación puede ser útil como elemento motivador porque la persona se conoce mejor y puede provocar cambios, los cuales, si son buenos, actúan como refuerzo. La autoobservación también puede hacerse retrospectivamente, aunque la reconstrucción del pasado no sea exacta. También es importante hacerla para conocer la forma de pensar del sujeto, para conoce que punto de vista tiene él de las cosas.

    Es importante implementar la Autoobservación para transformar las emociones negativas en paz interna, pero como podemos generar esa Autoobservación? para ordenar nuestro pensamiento y poder hacer una correcta observación de nosotros mismos es importante comprender que vivimos en dos realidades, una exterior que está compuesta por eventos, que son todas las situaciones que experimentamos en la vida, y una interior que está compuesta por emociones, sensaciones y pensamientos que pueden ser agradables o buenos y desagradables o malos, a lo largo de la historia humana nos hemos vuelto expertos en observa los eventos externos y hemos olvidado poner atención en los eventos internos.

    La Autoobservación vuelca la mirada hacia nosotros mismos y de los eventos internos como emociones, sensaciones y pensamientos, es saber sobre nosotros mismos y de como está nuestro mundo interior ya que a simple vista físicamente o exteriormente podemos estar muy bien, pero es importante conocer como nos encontramos internamente en nuestras emociones, sensaciones y pensamientos y esto se logra por medio de la Autoobservación.

    Si logramos autoobservarnos en el momento de enfrentar algún conflicto externo, podremos tomar distancia crítica y tomar mejores decisiones ya que estaremos generando la libertad, claridad y objetividad de como reaccionar ante cada experiencia de la vida, teniendo consciencia de “si” y consciencia de todo aquello externo que está afectando a nuestro estado de animo, el beneficio es tener una optima relación con nosotros mismos y por consecuencia con los demás, el beneficio evidente deriva a una mayor y mejor calidad de vida.

    “La Autoobservación es un recurso siempre disponible frente a cualquier Punto de Fricción, grande o pequeño, un aliado infalible e infatigable. Aplícalo aquí y ahora, despliega tu Conciencia Autorreflexiva y trasciende el conflicto”.

    Aprende a Vivir con una enfermedad crónica.

    Cuando te diagnostican una enfermedad crónica, las reacciones pueden ser muy diferentes. Cada uno lo afrontamos de una manera distinta, pero, en general, todas las reacciones al recibir la noticia del diagnóstico suelen ser pesimistas y negativas.

    Lo primero que viene a la mente es que una enfermedad crónica te acompañará toda la vida, y asumir esta idea no siempre es sencillo, sobre todo, si se trata de una patología que tiene un fuerte impacto en tu calidad de vida. Además, surgen las dudas sobre cómo afrontar el futuro a partir de aquí.

    Vivir con una enfermedad de larga duración (también denominada crónica) plantea nuevos retos a una persona. Aprender a afrontar esos retos es un proceso largo, no es algo que se consiga de la noche a la mañana. Pero entender lo que te ocurre y participar activamente en el cuidado de tu salud te ayudarán a afrontar esos retos. Mucha gente descubre que el hecho de adoptar un papel activo en el tratamiento de un problema de salud crónico le ayuda a sentirse más fuerte y más preparada para enfrentarse a muchas dificultades y pruebas que les depara la vida.

    ¿Qué es una enfermedad crónica?

    Hay dos tipos de enfermedades: agudas y crónicas. Las enfermedades agudas (como un catarro o una gripe) suelen durar relativamente poco. Sin embargo, las enfermedades crónicas son problemas de salud de larga duración (la palabra “crónico” proviene del término griego chronos, que significa tiempo).

    El hecho de padecer un trastorno crónico no implica necesariamente tener una enfermedad grave o que puede poner en peligro la vida de una persona, aunque algunas enfermedades crónicas, como el cáncer y el SIDA, lo pueden hacer.

    Las enfermedades crónicas también incluyen trastornos como el asma, la artritis y la diabetes. A pesar de que los síntomas de una enfermedad crónica pueden desaparecer con los cuidados médicos, generalmente la persona sigue padeciendo la enfermedad subyacente, aunque los tratamientos que recibe pueden implicar que se sienta sano y se encuentre bien gran parte del tiempo.

    Cada enfermedad crónica tiene sus propios síntomas, tratamiento y evolución. Exceptuando el hecho de que son relativamente duraderas, las distintas enfermedades crónicas no se parecen necesariamente entre sí en otros aspectos. La mayoría de las personas que padecen enfermedades crónicas no piensan en ellas mismas como en un “enfermo crónico”, sino como en alguien que padece un trastorno específico como el asma, la artritis, la diabetes, el lupus, la anemia falciforme, la hemofilia, la leucemia o la enfermedad concreta que tengan.

    Si padeces una enfermedad crónica, es posible que no sólo te afecte físicamente, sino también emocional, social y a veces, incluso, económicamente. La forma en que a una persona le afecta una enfermedad crónica depende de la enfermedad particular que tiene y cómo repercute sobre su cuerpo, la gravedad de la enfermedad y el tipo de tratamientos que requiere. Aceptar y adaptarse a la realidad de padecer una enfermedad crónica requiere tiempo, pero los jóvenes que están dispuestos a aprender cosas sobre su enfermedad, a buscar y aceptar el apoyo de los demás y a participar activamente en el cuidado de su salud generalmente superan con éxito el proceso de afrontamiento.

    El proceso de afrontamiento

    La mayoría de las personas atraviesan varias fases en el proceso de asumir que padecen una enfermedad crónica y de aprender a vivir con ella. Cuando a una persona le diagnostican una enfermedad crónica en concreto, puede sentir muchas cosas. Algunas personas se sienten vulnerables, confundidas y preocupadas por su salud y su futuro. Otras se decepcionan y se autocompadecen. Algunas encuentran injusto lo que les ha pasado y se enfadan consigo mismas y con la gente a quien quieren. Estos sentimientos forman parte del principio del proceso de afrontamiento. Cada persona reacciona de una forma diferente, pero todas las reacciones son completamente normales.

    La próxima fase del proceso de afrontamiento consiste en aprender cosas sobre la enfermedad. La mayoría de la gente que tiene que vivir con una enfermedad crónica descubre que “El conocimiento es poder” cuanto más saben sobre su trastorno, más sienten que controlan la situación y menos les asusta.

    La tercera fase del proceso de afrontamiento de una enfermedad crónica consiste en tomar las riendas de la situación. En esta etapa, la persona se siente cómoda con los tratamientos y las herramientas (como los inhaladores y las inyecciones) que debe utilizar para llevar una vida normal.

    Por ejemplo, una persona con diabetes, puede experimentar un abanico de emociones cuando le diagnostican la enfermedad. Tal vez crea que no va a ser capaz de pincharse para determinar su nivel de glucosa en sangre o de inyectarse insulina para controlar la enfermedad. Pero, después de trabajar con el personal médico y de entender mejor su enfermedad, se familiarizará con todo el proceso y dejará de hacérsele una montaña. Con el tiempo, controlar la diabetes se convertirá en algo secundario en su vida. Los pasos implicados en el tratamiento de la enfermedad se convertirán en una forma más de cuidar de su cuerpo y mantenerse sano, como lavarse los dientes después de las comidas o ducharse.

    No existen límites definidos de tiempo para completar el proceso de afrontamiento el proceso de hacerse a la idea y aceptar que se padece una enfermedad crónica es diferente en cada persona. De hecho, la mayoría de gente comprobará que tiene las emociones a flor de piel en todas las fases del proceso. Aunque el tratamiento vaya bien, es normal estar triste o preocupado de vez en cuando. Reconocer esas emociones y ser consciente de ellas cuando emergen forma parte del proceso de afrontamiento.

    Herramientas para asumir el control

    La gente que padece una enfermedad crónica a menudo encuentra que las siguientes pautas les ayudan a asumir y afrontar la situación:

    Reconoce tus sentimientos. Las emociones pueden no ser fáciles de identificar. Por ejemplo, dormir mucho, llorar mucho o estar de mal humor pueden ser signos de tristeza o depresión. También es bastante habitual que las personas que padecen una enfermedad crónica se sientan estresadas al sopesar las realidades de padecer una enfermedad crónica, por un lado, y de tener que rendir en los estudios, cumplir los compromisos sociales y otros aspectos de la vida cotidiana, por el otro.

    Muchas personas encuentran un gran apoyo en servicios o personas concretas especializados en ayudar a afrontar el estrés y las emociones intensas. A algunas personas les va bien hablar con un psicoterapeuta o unirse a un grupo de apoyo pensado especialmente para gente que padece su enfermedad. También es importante que te dejes ayudar por aquellas personas en quienes confías, como tus mejores amigos y tus familiares. Lo más importante a la hora de buscar ayuda no es necesariamente encontrar a alguien que sepa mucho sobre la enfermedad que padeces, sino a alguien que esté dispuesto a escucharte cuando estés deprimido, enfadado, frustrado — o simplemente alegre como unas castañuelas. Identificar tus emociones, aceptarlas como una parte natural del proceso que estás viviendo y expresarlas o compartirlas de una forma en que te sientas cómodo te puede ayudar a sentirte mejor con tu situación.

    Desempeña un papel activo en el cuidado de tu salud. La mejor forma de aprender sobre tu enfermedad y sentir que controlas la situación es haciendo preguntas. Cuando vayas al médico, generalmente te dará mucha información, que no siempre podrás asimilar a la primera. Es posible que te queden aspectos concretos sin aclarar y que tengas que pedirle al médico o el personal de enfermería que te repita algunas cosas para estar seguro de que lo has entendido todo. A mucha gente le cuesta mucho pedir: “Por favor, ¿puede repetírmelo?” por miedo a parecer tonta. ¡Pero los médicos necesitan años de estudios y práctica para aprenderse la información que a ti te dan en una sola visita!

    Si te acaban de diagnosticar determinada enfermedad, tal vez te ayude anotar las preguntas que te gustaría formularle a tu médico. Por ejemplo, tal vez te interese saber:

    • ¿Cómo me afectará esta enfermedad?
    • ¿Qué tipo de tratamientos tendré que seguir?
    • ¿Será doloroso?
    • ¿Cuántas sesiones de tratamiento necesitaré?
    • ¿Tendré que faltar a clase?
    • ¿Podré hacer deporte, tocar un instrumento musical, ensayar la obra de teatro de la escuela o participar en otras actividades con las que disfruto?
    • ¿Qué puedo esperar? ¿Se puede curar mi enfermedad? ¿Desaparecerán los síntomas?
    • ¿Qué efectos secundarios tienen los tratamientos y cuánto duran?
    • ¿Me provocarán sueño, mal humor o debilidad?
    • ¿Qué pasará si me salto una sesión de tratamiento o me olvido de tomar la medicación?
    • ¿Y si los tratamientos no funcionan?

    A pesar de que tu médico no podrá predecir exactamente cómo responderás al tratamiento porque la respuesta varía considerablemente de una persona a otra, el hecho de saber cómo reaccionan algunas personas te puede ayudar a prepararte mental, emocional y físicamente. Cuanto más aprendas sobre tu enfermedad, más entenderás el tratamiento que debes seguir y las emociones que puedes experimentar, y descubrirás la mejor forma de crear un estilo de vida saludable basado en tus necesidades individuales.

    Comprende las reacciones de otras personas. Es posible que no seas la única persona que reaccione emocionalmente cuando se entere de tu enfermedad. A los padres a menudo les cuesta aceptar el hecho de que sus hijos padezcan una enfermedad crónica porque les gustaría poder evitar que les ocurra nada malo en la vida. Algunos padres se sienten culpables o creen que le han fallado a su hijo, otros se enfadan muchísimo ante lo que consideran una injusticia. Al enfermo, las emociones de los demás pueden parecerle una carga adicional, cuando, por descontado, no son culpa de nadie. Es posible que te ayude el hecho de explicar a tus padres o familiares que, cuando expresas enfado, rabia o miedo, lo único que pretendes es pedirles que te apoyen no que te curen. Diles a tus padres que no esperas que tengan todas las respuestas, pero que te ayudarán escuchando cómo te sientes y trasmitiéndote el mensaje de que te entienden.

    Puesto que la adolescencia trata básicamente sobre cómo “encajar” y cómo ser aceptado por el grupo, puede resultarte difícil sentirte diferente a tus amigos o compañeros de clase. Muchas personas que padecen enfermedades crónicas están tentadas a mantenerlo en secreto. De todos modos, a veces intentar ocultar una enfermedad puede acarrear problemas, como descubrió Maria, que padece la enfermedad de Gaucher . Algunos de los medicamentos que tenía que tomar la hinchaban bastante y sus compañeros de clase empezaron a meterse con ella porque se estaba poniendo “gordita”. Cuando Maria explicó le que le pasaba, le sorprendió lo bien que reaccionaron y cómo la aceptaron sus compañeros de clase.

    Cuando hables con tus amigos sobre tu problema de salud, tal vez te ayude explicarles que todo el mundo es diferente. Del mismo modo que algunas personas tienen los ojos azules y otras los tienen marrones, algunas personas son más vulnerables a determinadas enfermedades.

    Dependiendo de la gravedad de tu enfermedad, es posible que te encuentres rodeado constantemente por adultos bienintencionados. Tal vez los profesores, entrenadores y psicólogos escolares intenten ayudarte y tal vez te hagan sentirte dependiente, frustrado o enfadado. Habla con ellos y explícales cómo te sientes. Informándoles y explicándoles las características de tu enfermedad podrás ayudarles a entender de qué eres capaz y a que te vean como un alumno o un atleta no como un enfermo.

    Relativiza las cosas. Es fácil que una enfermedad se convierta en el principal foco de atención de la vida de una persona sobre todo cuando hace poco que se la han diagnosticado y esta empezando a hacerse a la idea y a afrontar la situación. Muchas personas encuentran que el hecho de recordarse a sí mismas que su enfermedad sólo es una parte de lo que son les ayuda a relativizar las cosas. Mantener las amistades, las aficiones y las rutinas cotidianas ayuda mucho.

    Vivir con una enfermedad crónica

    No hay ninguna duda de que la adolescencia puede resultar mucho más difícil cuando se tiene que hacer frente a un problema de salud. Aparte de las presiones sociales por “encajar” y ser aceptado por el grupo, éste es un período de aprendizaje sobre el cuerpo y de comprensión del propio cuerpo. En una etapa donde es natural preocuparse por la imagen corporal, puede ser muy duro sentirse diferente. Es comprensible que de vez en cuando un adolescente sienta sencillamente que no puede más y que está harto de tener que vivir con una enfermedad crónica.

    Incluso aquellos adolescentes que convivieron bien con su enfermedad durante la infancia pueden sentir el acuciante deseo de llevar una vida “normal”, sin medicinas ni limitaciones y sin tener que cuidar de sí mismos de ninguna forma especial. Es una reacción completamente normal. Algunos adolescentes que han aprendido a controlar su enfermedad se sienten tan sanos y fuertes que se llegan a cuestionar si necesitan continuar con el programa de tratamiento. Por ejemplo, un adolescente con diabetes puede plantearse la posibilidad de saltarse una comida mientras está de compras en unos grandes almacenes o de medirse el nivel de azúcar en sangre después del entrenamiento en vez de antes.

    Lamentablemente, dejar de seguir el programa de tratamiento puede tener consecuencias desastrosas. Lo mejor que puedes hacer es decirle al médico cómo te encuentras. Coméntale qué te gustaría hacer pero se supone que no puede hacer para que él te indique exactamente lo que puedes y no puedes hacer. Sólo es cuestión de que responsabilices y adoptes un papel activo en el cuidado de tu salud.

    Cuando una persona tiene que vivir con una enfermedad crónica, a veces puede resultarle difícil querer a su cuerpo. Pero no hace falta tener un cuerpo perfecto para tener una buena imagen corporal. Tu imagen corporal puede mejorar si te cuidas, sabes valorar tus capacidades y aceptas tus limitaciones algo que es cierto para todo el mundo, padezca o no una enfermedad crónica.

    Cuando una persona está cansada de estar enferma, le puede ayudar mucho expresar su frustración o su tristeza a un oído comprensivo. En momentos como ésos, es importante que pienses en cómo te pueden ayudar los demás y que pidas ayuda y expreses qué es lo que te gustaría que hicieran por ti. Algunas personas descubren que pueden aliviar su sensación de pérdida tendiendo la mano a otra gente y ofreciéndose a ayudar a otras personas que necesitan ayuda. Echar una mano a alguien te puede ayudar a que tus propios problemas te parezcan más fáciles de afrontar.

    Adaptarse a vivir con una enfermedad crónica exige tiempo, paciencia, apoyo y ganas de aprender y de participar en el cuidado de la propia salud. Las personas que se tienen que enfrentar a retos inesperados a menudo descubren en ellas una capacidad de adaptación y una resistencia que antes no imaginaban que pudieran tener. Muchos dicen que aprenden más sobre sí mismos al tener que enfrentarse a esos retos, y sienten que crecen como personas y desarrollan la fortaleza interior y la autoconciencia en mucha mayor medida que si no se hubieran tenido que enfrentar a tales retos. Las personas que padecen enfermedades crónicas descubren que, cuando adoptan un papel activo en el cuidado de su salud, aprenden a entender y valorar sus puntos fuertes y a adaptarse a los débiles como jamás habían hecho.

    EL GEN DE TU SALUD

    ¿Alguna vez hubieses pensado que tus acciones diarias tienen una influencia constante en cómo se expresan tus genes?

    Sabemos que los genes son una inmensa cantidad de información valiosa que le indica a nuestro cuerpo cómo debe ser y actuar, y por ello tendemos a pensar que nacemos con unos genes determinados e irreversibles que rigen nuestra salud. Si bien es cierto que gracias a ellos tenemos los ojos azules o marrones, nuestros genes son mucho más que eso, ya que la información que ofrecen no es “fija” o “irreversible” sino que más bien se encuentra en constante interacción con la información que le ofrece nuestro ambiente. Tus genes no son un libro guardado en una biblioteca llenándose de polvo, es un libro vivo que continuamente se está re-escribiendo cada segundo del día, con la información que le da nuestro entorno y nuestras decisiones. Este es el fundamento de la epigenética: la influencia que tiene el ambiente en la expresión de genes.Por ello, partimos de la idea de que Tu Salud depende de tus acciones, no sólo de tu genética Nuestra salud es el resultado de la interacción Gen-Ambiente, y en esta interacción es el ambiente el que tiene mayor peso, es decir, si pusiéramos en una balanza cuánto influyen nuestros genes y cuánto el ambiente en la mayoría de las enfermedades: el ambiente representarían aproximadamente un 75%, los genes apenas un 25%.Ahora bien, cuando hablamos de “ambiente” no estamos hablando del clima. Los factores ambientales que influyen en nuestros genes pueden agruparse en:* Estilo de vida: nuestra alimentación, realización de actividad física, consumo de alcohol o tabaco, etc.* Medio ambiente: contaminantes químicos o físicos, presencia de infecciones, etc.* Asistencia sanitaria: consumo de fármacos, intervenciones quirúgicas, etc.Siendo nuestro estilo de vida, pero específicamente nuestra alimentación, el factor ambiental más importante en nuestra salud.Estos “factores ambientales” pueden jugar a nuestro favor para mantener una buena salud o pueden jugar en nuestra contra favoreciendo la aparición de enfermedades, y allí entra nuestra capacidad para trabajar en función de nuestra salud.¿Cómo usamos los factores ambientales a favor de nuestra salud?Lo primero que debes hacer es Reconocer y Remover tus cargas o estresores ambientales, para poder Reestablecer una adecuada interacción gen-ambiente y así Recuperar tu salud:

    1. RECONOCE Y REMUEVE tus cargas o estresores ambientales
    2. REESTABLECE tu equilibrio gen-ambiente
    3. RECUPERA tu salud

    ¡Tanta sobrecarga nos enferma!El cuerpo del siglo XXI es como un burrito de carga, el exceso de carga hace que nuestro cuerpo se desplome y empiezan a aparecer las enfermedades, es decir, las enfermedades son el resultado del desequilibrio de la interacción GEN-AMBIENTE, relacionado con un exceso de estresores ambientales (toxinas, infecciones, estrés, etc) que sobrecargan nuestro organismo y alteran directamente la información de nuestros genes.Cuántas veces nos sentimos “sobrecargados” durante el día, cuando llegamos a casa; durante la semana cuando deseamos que llegue el fin de semana o durante el año cuando esperamos con ansias las vacaciones. Todos necesitamos, de vez en cuando, un merecido descanso, no sólo nuestra mente necesita “despejarse” sino también nuestro cuerpo necesita “limpiarse” o más bien, Remover todas las cargas con las que continuamente trabaja, de esta manera también ayudamos a que nuestros genes trabajen en función a nuestra salud y no en función a producir alteraciones que se convertirán en futuras enfermedades.Y en ese limpiarse o Remover tantas cargas debemos empezar por Reconocerlas. Nuestras cargas diarias no sólo el estrés del trabajo o de la rutina, como ya vimos, nuestro cuerpo, igual que nuestros genes, constantemente lidia con diversos “estresores”.
    Si esta idea te parece un poco complicada de entender, de cómo necesito remover esas cargas de mi cuerpo y de mis genes, el Dr Ben Lynch nos trae una metáfora:“Cuando llegas a tu casa después del gimnasio o de hacer algún deporte, ¿qué es lo primero que haces?: te quitas la ropa, la metes en el cesto de la ropa sucia para lavar y te metes en la ducha a bañarte y colocarte luego una ropa limpia. De la misma manera, tu cuerpo, y en este caso tus genes, se sobrecargan o “se ensucian” y necesitamos ayudarlos para que estén “limpios” de nuevo”.¿Cómo podemos limpiar nuestros genes o remover esta carga de los factores ambientales?

    1. Remueve sensibilidades y toxinas alimentarias: Remueve aquellos alimentos que sobrecargan tu cuerpo, ya sea porque son difíciles de digerir, porque están genéticamente modificados y tu cuerpo los reconoce como enemigos o porque tu sistema inmune reacciona contra esos alimentos generando sensibilidades o alergias alimentarias. Tu alimentación es tu primera y más importante medicina.
    2. Remueve las toxinas de tu cuerpo: tu cuerpo se libera de las toxinas o productos que no necesita a través del sudor, orina y heces. Para ayudarlo a removerlas es importante hacer ejercicio, tomar baños de sauna o con sales de epsom, mantenernos muy bien hidratados, consumir suficiente fibra dietética, respirar aire limpio, hacer ayunos, tomar plasma marino etc.
    3. Remueve tu exposición a toxinas: evita los envases de plástico, cocinar en utensilios de teflón, el uso de pesticidas o insecticidas, prefiere el consumo de alimentos orgánicos.
    4. Relaja tu mente y tu cuerpo: muchas veces, por el estrés y por el corre corre del día (e incluso por problemas en tu flora intestinal, escogemos alimentos ricos en calorías y pobres en nutrientes con exceso de azúcar y de grasa procesada que influencia de manera negativa las hormonas. Estas en combinación a las hormonas de estrés liberadas (ejemplo, el cortisol), sobrecarga el trabajo de tu metabolismo y la forma como se expresa la información de tus genes.
    5. Recupera tu descanso: duerme suficiente, sigue un ritmo circadiano natural, evita lo electrónico 1 hora antes de dormir, come como mínimo 3 horas antes de dormir, no tomes productos con cafeína en la tarde, si sufres de apnea del sueño o roncas, busca tratar de mejorarlo.

    ¡Con estos 5 puntos, puedes empezar a reestablecer esa interacción gen-ambiente y recuperar tu salud!Para finalizar, te invitamos a que tengas siempre presente la siguiente pregunta:“Este alimento, suplemento/medicamento o actividad va a favorecer mis genes/salud o va a ponerlos en mayor dificultad?”“La decisión de ser saludable comienza con el próximo mordisco”

    Las Personas Optimistas viven más tiempo?

    Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston (BUSM), el Centro Nacional para el TEPT en el Sistema de Salud VA Boston y la Escuela de Salud Pública Harvard TH Chan, han descubierto que las personas con mayor optimismo tienen más probabilidades de vivir más tiempo y lograr una “longevidad excepcional”, es decir, vivir hasta los 85 años o más, según publican en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’.

    El optimismo se refiere a una expectativa general de que sucederán cosas buenas, o creer que el futuro será favorable porque podemos controlar los aspectos importantes. Mientras que la investigación ha identificado muchos factores de riesgo que aumentan la probabilidad de enfermedades y muerte prematura, se sabe mucho menos acerca de los factores psicosociales positivos que pueden promover un envejecimiento saludable.

    El estudio se basó en 69.744 mujeres y 1.429 hombres. Ambos grupos completaron una encuesta para evaluar su nivel de optimismo, así como sus hábitos generales de salud y salud, como la dieta, el tabaquismo y el consumo de alcohol.

    Las mujeres fueron seguidas durante 10 años, mientras que los hombres fueron seguidos durante 30 años. Cuando se comparó a las personas en función de sus niveles iniciales de optimismo, los investigadores descubrieron que los hombres y mujeres más optimistas demostraron, en promedio, una vida útil más larga del 11 al 15 por ciento, y tenían 50-70 por ciento más probabilidades de alcanzar los 85 años en comparación con los grupos menos optimistas.

    Los resultados se mantuvieron después de tener en cuenta la edad, los factores demográficos como el nivel educativo, las enfermedades crónicas, la depresión y también los comportamientos de salud, como el consumo de alcohol, el ejercicio, la dieta y las visitas de atención primaria.

    “Si bien la investigación ha identificado muchos factores de riesgo de enfermedades y muerte prematura, sabemos relativamente menos acerca de los factores psicosociales positivos que pueden promover el envejecimiento saludable”.

    Este estudio tiene una gran relevancia para la salud pública porque sugiere que el optimismo es uno de esos activos psicosociales que tiene el potencial de extender la esperanza de vida humana –destaca–. Curiosamente, el optimismo puede modificarse usando técnicas o terapias relativamente simples

    No está claro cómo exactamente el optimismo ayuda a las personas a lograr una vida más larga. “Otra investigación sugiere que las personas más optimistas pueden regular las emociones y el comportamiento, así como recuperarse de los factores estresantes y las dificultades de manera más efectiva”, apunta la autora principal Laura Kubzansky, profesora de Ciencias Sociales y del Comportamiento y codirectora del Centro de Salud y Felicidad Lee Kum Sheung en la Escuela de Salud Pública de Harvard T.H. Chan.

    Los investigadores también consideran que las personas más optimistas tienden a tener hábitos más saludables, como ser más propensos a hacer más ejercicio y fumar menos, lo que podría prolongar la vida saludable.

    La investigación sobre la razón por la cual el optimismo importa tanto está pendiente, pero el vínculo entre el optimismo y la salud se está volviendo más evidente.

    Este estudio contribuye al conocimiento científico sobre los activos de salud que pueden proteger contra el riesgo de mortalidad y promover el envejecimiento resistente. Se espera que estos hallazgos inspiren más investigaciones sobre intervenciones para mejorar los activos de salud positivos que pueden mejorar la salud del público con el envejecimiento.

    27 de agosto de 2019

    ¿Los optimistas viven más tiempo?

    ¿Los optimistas viven más tiempo?

    Pareja feliz, verano, bicicletaPIXABAY – ARCHIVO

    MADRID, 27 Ago. (EUROPA PRESS) –

    Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston (BUSM), el Centro Nacional para el TEPT en el Sistema de Salud VA Boston y la Escuela de Salud Pública Harvard TH Chan, han descubierto que las personas con mayor optimismo tienen más probabilidades de vivir más tiempo y lograr una “longevidad excepcional”, es decir, vivir hasta los 85 años o más, según publican en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’.

    El optimismo se refiere a una expectativa general de que sucederán cosas buenas, o creer que el futuro será favorable porque podemos controlar los aspectos importantes. Mientras que la investigación ha identificado muchos factores de riesgo que aumentan la probabilidad de enfermedades y muerte prematura, se sabe mucho menos acerca de los factores psicosociales positivos que pueden promover un envejecimiento saludable.

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