México ocupa el primer lugar a nivel mundial con personas fanáticas a la crítica.

De un estudio realizado entre 118 países en la cámara internacional de ocupación de la población, México ocupa el 1er lugar a nivel mundial con personas fanáticas a la crítica política y que entregan la responsabilidad de su felicidad y prosperidad al gobierno en vez de tomar acción orientada a mejorar sus propias vidas.
Según las cifras este mal es más contagioso que el Coronavirus.

Que es la Medicina Funcional?

Se define como el empleo de los conocimientos del ámbito de la salud, desde la perspectiva de la correcta función del organismo, para mantener el equilibrio orgánico. La medicina funcional pretende mantener o restablecer la integridad celular por medio del equilibrio del medio interno, aportando a este los elementos que requiere de forma proporcionada la célula en su desarrollo.

La medicina funcional: un nuevo horizonte

La medicina funcional al igual de la medicina integrativa o anticipativa, ya no contempla al individuo desde la perspectiva de la enfermedad, uno no se pregunta si está enfermo, más bien como puede mejorar su estado de salud, aportando al organismo los ELEMENTOS NECESARIOS  y reduciendo los excesos que puedan dañarlo.

Este nuevo paradigma implica una mayor participación por parte del paciente, debe ser consciente que el sistema debe cubrir unas necesidades ideales para llevar a cabo sus funciones de forma óptima, y cuando no obtiene lo necesario es más fácil que la enfermedad asiente y se desarrolle.

Más consciencia con la medicina funcional

El hecho de emplear la medicina funcional obliga a entender que somos un sistema estacionario, que requiere de DIFERENTES SUSTANCIAS  para mantenerse en equilibrio, y a ser conscientes de que la salud ha de mantenerse de forma activa. 

Es por esto, que la MEDICINA FUNCIONAL empuja a la educación de quienes la practican, la relación con su terapeuta deja de ser paternalista perfilándose un carácter mutualista.

Y lo más importante, cuando se habla no se hable de enfermedad, sino de salud. 

Medicina funcional, ciencia y evidencia

La medicina funcional es una ciencia basada en la videncia, en la que se contemplan los nuevos avances científicos y al individuo junto con el entorno que le rodea.

Por medio de los factores genéticos, las actitudes y costumbres, el ambiente y los nuevos cambios que devienen, se planifica una estrategia integral y completa, que ha de ser reevaluada de forma periódica, para de esta forma poder adaptarnos en “tiempo real”.

Aunque en la actualidad resulta altamente costoso este tipo de medicina, en poco tiempo y gracias a los medios tecnológicos, se podrán diseñar programas preventivos y promotores de la salud. De forma que nos podremos anticipar a la enfermedad y poder disfrutar de una longevidad con el menor número de contratiempos.

Medicina funcional y función del paciente

Un objetivo fundamental es la intervención del paciente en el control y mantenimiento de la salud. Se anima a una relación mutualista, dejando de lado el paternalismo tradicional.

El paciente en este caso debe tomar partido; Comentar y tomar las decisiones junto con el profesional o profesionales de la salud, puesto que sin la intervención del afectado no se puede llevar a cabo un correcta medicina temporal. Además, deberá incrementar su agudeza, para poder desarrollar la capacidad crítica y cumplir con las medidas que junto con el profesional de la salud decidan se tenga que poner en práctica.

Medicina funcional, paralelismo con René Quinton

Cuando hablamos desde la perspectiva de la medicina funcional, es imposible no pensar en las ideas de quienes siglos atrás ya plantearon que no solo se debía eliminar el agente causal de la enfermedad, también se debía estimular al organismo para que este incrementara sus defensas y su vitalidad.

Pero René Quinton fue más allá. Determinó que el equilibrio orgánico se basaba en el mantenimiento de unas determinadas constantes, que denominó “leyes de la constancia”, por las cuales si la célula mantenía dichas constantes la enfermedad lo tendría más difícil para residir en un organismo.

René Quinton pone de manifiesto que la evolución ha seleccionado a los seres vivos que se han podido adaptar al medio, pero lo curioso es que dicha adaptación parece que se produjo con el propósito de mantener las constantes, como se advierte en este fragmento del libro de André Mahé:

Mientras los reptiles aceptan el enfriamiento y decaen, la Naturaleza, obedeciendo a un imperativo aparentemente misterioso de la vida, suscita seres nuevos que se separan de la forma reptiliana, con el fin de mantener, gracias a un esfuerzo creciente, la temperatura original, la única propicia para el funcionamiento celular integral”.

Este fragmento hace referencia a la ley de la constancia térmica, a la que se encuentran sometidos los organismos vivos.

Es por ello importante restaurar el medio original, aquel que proporcionó los elementos necesarios para la vida en unas determinadas condiciones.

Medicina funcional una actitud proactiva

La medicina funcional nos ofrece la oportunidad de conocernos, de entender nuestras necesidades y en relación a ellas actuar consecuentemente. Mente, cuerpo y espíritu en relación a un entorno íntimamente ligado a nosotros que espera ser descubierto, para ofrecernos lo necesario, ni más ni menos. Pero primero es importante entendernos, para poder actuar de forma apropiada, y es desde la medicina funcionalmedicina integrativa o anticipativa una de las formas de descubrir que “la enfermedad es una variable dependiente de la salud y no a la inversa.”

Ejercicios para hacer si te duelen las rodillas.


“Yo solía jugar al baloncesto e iba a correr todas las semanas, luego empezaron a dolerme las rodillas y tuve que cambiar la cancha por el sofá”. Este lamento sincero (e inventado, a modo de ejemplo) se presenta, en diferentes versiones, como un eximente ineludible por parte de algunas personas que no hacen ejercicio. Quien lo ha escuchado alguna vez debe admitir que la compasión aparece de inmediato, sobre todo cuando el guion avanza por la senda predecible del “me gustaría hacer más deporte, pero…”. Pero el dolor de rodillas no siempre es motivo suficiente para dejar de lado la actividad física. Si uno está bien asesorado y no tiene un problema médico, quizá debería pensar de otra manera. De hecho, el movimiento puede ser un remedio efectivo contra el dolor.

Moisés Gangolells, director del centro deportivo de la Universidad de La Salle en Barcelona laSalle Sport and Fitness, advierte de que, a falta de lesiones, el sedentarismo y el sobrepeso suelen ser los principales causantes del dolor de rodillas. “Si la pierna está estructuralmente bien, lo que se recomienda normalmente es aumentar el tono muscular para que las articulaciones queden protegidas”, dice el experto. Pero no dejes aquí la lectura para ponerte las zapatillas y salir corriendo. “Hay que empezar a hacer deporte de manera regular, progresiva y con actividades no traumáticas, que no conlleven un impacto”, advierte. Actividades como las que siguen a continuación.

El camino de vuelta a la cancha pasa por las pesas
Actividades no traumáticas, que no conlleven impacto… no parece muy divertido. Al menos para quienes cuentan los días para el partido de los domingos. Hay que mirar el lado bueno: cuando uno tiene la musculatura a punto, lo más probable que se libre de pagar la cuenta del tercer tiempo. Y para iniciar el camino a la gloria no hay nada como coger las pesas. “Suelen aterrorizar pero utilizar pesos permite trabajar los músculos y los recorridos articulares que interesen”, señala Gangolells. En el caso de las rodillas, lo ideal es reforzar los cuádriceps, isquiotibiales, gemelos, aductores y glúteos. Dicho de otro modo: la musculatura que va de cintura para abajo. Eso sí, siempre siguiendo las pautas de un especialista.

El fisioterapeuta y osteópata considera que entre los ejercicios más completos y sencillos destaca la prensa de pierna (leg press, para quien quiera buscarlo en internet). “Refuerza la musculatura anterior y posterior y, aunque hay un movimiento en la rodilla, está protegida porque las tensiones vienen de ambos lados”, justifica. Uno se sienta apoyado en un respaldo ligeramente inclinado hacia atrás, apoya los pies en el peso, que descansa acoplado a una guía, y lo mueve hacia arriba con las piernas. Luego deja que baje hasta que se flexionan. Esta es la versión de lujo, la de gimnasio, pero también se puede hacer sin una máquina, usando una persona de bloque contra el que empujar las piernas. Eso sí, Gangolells pide cautela, y no por la integridad física del voluntario: hay que evitar forzar la extensión y la flexión articular para no lesionarse, lo que, por otra parte, es uno de los motivos principales del dolor de rodillas.

Fortalecer la musculatura zancada a zancada
Un juego de piernas estático y rápido, ¡un, dos, un, dos!, un entrenador que lanza el balón a la pista y comienza el baile: correr, cogerlo, cambiar el ritmo, driblar al adversario, saltar, tirar, encestar y ¡auch! Cualquiera que haya visto un entrenamiento de baloncesto sabe que el deporte es duro. Pero no tiene por qué doler, al menos no constantemente. Lo que hay que tener en cuenta es que la probabilidad de que esto suceda es más alta cuando “se producen impactos de manera repetida, si el deporte se desarrolla en asfalto en vez de un medio acuático, si hay presencia de rivales o si son actividades que implican cambios bruscos de dirección”, dice el preparador físico del Albacete Balompié Alberto Piernas. Mala noticia si aspiras emular a Alba Torrens…

La primera opción de Piernas para las personas que sufren el dolor en las rodillas, y se niegan a que eso les impida estar en forma, es un ejercicio de dificultad baja que no requiere usar ningún material. Consiste en colocar las piernas ligeramente separadas, más o menos por el ancho de las caderas, y desplazar una de ellas hacia adelante para luego flexionarla. Al mismo tiempo, la rodilla contraria se debe acercar lo máximo posible al suelo, sin que llegue a tocarlo. Para ejecutar correctamente este ejercicio hay que mantener la espalda recta. “Esta actividad fortalece sobre todo el cuádriceps y el glúteo”, señala el preparador físico. Si en lugar de adelantar una de las extremidades se separa en un plano horizontal y se mantiene una rodilla extendida y la otra flexionada, se convierte en una zancada lateral que potencia los abductores.

Antes de correr, pedalea
A estas alturas te has dado cuenta de que tu dolor de rodillas podría no ser un impedimento para ponerte en forma, has tomado nota de la precaución de buscar el consejo de un especialista y quieres probar suerte. Pero aún ves una barrera: no soportarías el tedio de una rutina que no te haga poner cara de velocidad, y mucho menos en interiores. No desfallezcas (tampoco menosprecies el beneficio de dedicar tiempo a fortalecer los músculos) y piensa que te quedan muchas opciones.

Entre ellas, Gangolells señala montar en bicicleta como la actividad más suave para las rodillas. “El peso está repartido y las rodillas no soportan la carga del cuerpo”, detalla. Le sigue la elíptica, una máquina con la que uno se mueve manteniéndose de pie, pero sin impactar ni golpear contra nada, lo que la convierte en una gran aliada de las articulaciones. No la busques solo en el gimnasio, este recurso lleva años expandiéndose silenciosamente por los parques españoles.

Y no descartes volver a correr, pero antes de hacerlo sigue el consejo del entrenador y aprende a hacer CACOS, un término que nace de la yuxtaposición de las primeras sílabas de las palabras “caminar” y “correr”. En efecto, la técnica consiste en hacer series que alternen tramos caminando con otros corriendo. “Muchas personas que se inician en el deporte lo hacen corriendo. El problema es que, si no se ha reforzado la musculatura previamente, se corre despacio, por lo que la zancada permanece más tiempo en el aire y el impacto que reciben las rodillas es mucho mayor”, dice Gangolells. Y eso duele…

Sentadillas, el ejercicio fundamental
Hacer sentadillas es el punto de partida para el fortalecimiento de los músculos de la pierna. El movimiento se inicia de pie, mirando al frente y con la espalda recta, mientras los pies se separan a la altura del ancho de los hombros. Desde esa posición deben hacerse descender los glúteos flexionando la rodilla, luego hay que mantener la posición durante unos segundos, levantarse… y repetir. “Hay que tener cuidado de que la rodilla no sobrepase la punta del pie ni supere los 90 grados de flexión”, advierte Piernas. Para los recién iniciados, la mejor opción es la sentadilla isométrica, que consiste en llegar a los 90 grados y mantener la postura entre 20 y 25 segundos.

Eso sí, ni este ni los demás movimientos aquí repasados deberían ser aislados: “Para tener una rutina realmente saludable sería interesante integrar ejercicios en los que participen otros grupos musculares, como los brazos o los abdominales”, señala Piernas. En cuanto a la dosis, para las rutinas que fortalecen la musculatura de las extremidades inferiores los expertos aconsejan hacer tres series de diez repeticiones cada una, dejando al menos 30 segundos entre cada una.

El bendito efecto ‘exprés’ de los estiramientos
A la larga, el deporte puede ayudar a eliminar el dolor de rodillas, pero a veces hace falta una solución a corto plazo. La buena noticia es que, además de ejercicios de fortalecimiento, existen estiramientos para aliviar las molestias rápidamente. El consejo experto es hacerlos una o dos veces, manteniendo los músculos en tensión entre 10 y 15 segundos. Eso sí, sin sobrepasar nunca el punto de dolor.

Para estirar los gemelos se coloca la punta del pie en un escalón y se apoya el talón en el suelo manteniendo la rodilla estirada. Una vez en esa posición, se aguanta durante 10 segundos y se recupera la postura inicial. Para los isquiotibiales, que van desde el muslo a la rodilla por la parte posterior de la pierna, el estiramiento se inicia de pie. Se apoya la pierna en una superficie elevada (puede servir un escalón o una silla) y, mientras se flexiona la otra, uno trata de tocarse el pie. No hace falta que los dedos alcancen la punta, el efecto es el mismo siempre que no haya rebote y no provoque dolor. Los cuádriceps se estiran hacia la parte posterior del cuerpo. Se flexiona una rodilla mientras se sostiene el tobillo con la mano y se lleva hacia los glúteos, hasta que uno nota la tensión en el músculo, situado en la parte anterior del muslo. Luego se hace una pausa de 30 segundos y se regresa a la posición inicial, y así en cada pierna.

No poder adelgazar puede estar relacionado con un problema emocional.

A veces no se trata solo de seguir una dieta o hacer un ejercicio, sino de un problema de facto relacionado con cómo te sientes (psicológicamente) respecto a tu propio cuerpo

En el mundo donde vivimos, en el cual buena parte de la población mundial pasa hambre y la otra mitad desea adelgazar, tenemos suerte de formar parte del segundo grupo. Conseguir el cuerpo deseado es una máxima que comparten muchas personas, que sin embargo se abruman y frustran ante tantas opciones de dietas que nunca llegan a funcionar del todo. La keto, el desayuno intermitente, la paleo, la que te impide comer las noches de luna llena… y mientras tanto esa barriga que no baja.

La desesperación en estos casos se entiende perfectamente. Siempre intentas seguir los consejos, te juras que harás ejercicio y combinarás cardio y fuerza, que a partir de ahora comerás sano… y, sin embargo, no lo consigues. ¿Hay algo malo en ti? En realidad, puede que las razones por las que no pierdes peso estén dentro de tu psique más de lo que imaginabas, por suerte puedes combatir esa postura en la que te has decidido quedar, cómodamente. El doctor y experto en nutrición, Michael Karson, dice que hay un objeto de la casa al que debes prestar mucha atención si quieres perder peso. ¿La nevera? Frío, frío. Se trata del espejo.

  1. Lo que odias del espejo

Espejito, espejito, ¿cómo te ves hoy cuando miras tu reflejo? No hace falta ser la madrastra de Blancanieves, pero sí es cierto que la imagen que tengas de ti mismo condicionará tu posible pérdida de peso. Según explica Karson, cuando te percibes a ti mismo de manera negativa, es bastante probable que entres en un círculo autodestructivo del que no quieras cambiar nada.

¿Te sientes poco atractivo o incluso repulsivo? Entonces tendrás que trabajar para convertirte en alguien que sea visto con afecto. Por supuesto, también tienes que aprender a aceptar esos pequeños fallos de ti que no puedes cambiar. Existe una enfermedad psiquiátrica conocida como Trastorno Dismórfico Corporal, por el cual la persona tiende a obsesionarse con los defectos que percibe en su apariencia. Ejemplo de ello es el caso de Hannah, que recoge ‘BBC’: se trata de una chica de apariencia completamente normal, que sin embargo puede pasar hasta cuatro horas maquillándose para que los demás no puedan percibir sus supuestos defectos.

Nunca intentarás cambiar, porque te detestas tanto que en el peso encuentras una excusa perfecta para seguir lacerándote

la mayoría de las veces que las personas intentan perder peso, el problema no es de la persona del espejo, sino de la que lo mira. El ‘observador’ está lleno de odio, cada defecto es una excusa para lacerarse. Nunca intentarás cambiar, porque te detestas tanto que en el peso encuentras una excusa perfecta para continuar haciéndolo”. Antes de contemplar la posibilidad de perder peso, primero debes trabajar en comenzar a quererte a ti mismo. Recuerda que si no estás contento con tu apariencia siempre puedes cambiarla.

  1. No aceptas tus fallos
    A veces, el problema con nuestro cuerpo puede provenir de la negación o la adulación. El realismo es fundamental para prepararte de cara a futuras decepciones. “Intentar convencerte de lo guapo que eres no suele solucionar el problema”, indica. “El ‘body positive’ o positividad corporal tiene más que ver con aceptarte a ti mismo que en asegurarte cada día de tu perfección”. Cuando aceptes lo importante de ti, tu lado positivo y también tus fallos, entonces podrás trabajar en cambiar aquello que no te gusta.
  2. Crees que perder peso te hará feliz
    Es bastante común pensar que cuando consigamos adelgazar seremos al fin felices y todos nuestros problemas desaparecerán. La pérdida de peso simplemente hará que te veas más delgado, pero las preocupaciones seguirán allí, y si no te aceptas a ti mismo seguirás sin encontrar la felicidad.

Si quieres perder peso debes tener esto en cuenta.

También debes entender que tu cuerpo es físico y que, por ello, cada galleta, cada dulce que tomes cuenta. A veces creemos que no nos afectará o que las calorías no contarán en esa ocasión, pero lo harán, no te quepa duda”, relata.

En conclusión, si realmente quieres perder peso, debes aprender a reconciliarte con tu cuerpo y, en definitiva, a conocerte, para poder comenzar de cero y entender qué defectos hay en ti que consideras necesario que debes cambiar.

Azúcar Natural y Azúcar Añadido


Cuando hablamos de azúcar hablamos de hidratos simples en general, sin embargo, la Organización Mundial de la Salud no recomienda evitar todos los azúcares de la dieta sino aquellos “añadidos” a los alimentos. Por eso, hoy hablamos de azúcar natural y azúcar añadido, te mostramos sus diferencias y cómo reducir aquel que perjudica a nuestro cuerpo tanto por dentro como por fuera.

Azúcar natural vs. azúcar añadido
Los azúcares naturales son aquellos presentes de forma natural en un alimento fresco, por ejemplo: la lactosa de la leche, la fructosa de frutas y verduras, entre otros, mientras que son azúcares añadidos aquellos que no son propios de un alimento o preparación sino que se adicionan durante el procesamiento.

Así, un yogur puede tener al mismo tiempo azúcares naturales como la lactosa y azúcares añadidos para saborizar el producto final con el objetivo de lograr una mayor rentabilidad del mismo.

Por su parte, hay preparaciones o productos (siempre de origen industrial) que no tienen azúcares naturales sino exclusivamente azúcares añadidos, como es el caso de dulces, refrescos y demás alimentos procesados o ultraprocesados.


El efecto sobre nuestra salud y estética


Si miramos de forma aislada el azúcar de la fruta y de un refresco, probablemente no encontremos diferencias en el efecto que producen en nuestro cuerpo, sin embargo, éstos no los consumimos de forma aislada sino como parte de alimentos o preparaciones.

Así, el efecto de azúcares naturales y añadidos es diferente según las fuentes y los nutrientes que acompañan a los mismos: mientras que los azúcares naturales solemos encontrarlos en frutas u otros alimentos ricos en fibra, agua, vitaminas, minerales y antioxidantes, el azúcar añadido puede ubicarse en refrescos y dulces colmados de calorías sin vitaminas, proteínas, fibra ni otros nutrientes buenos para el organismo.

Por esta razón, siempre debemos mirar el todo y considerar que los azúcares naturales no llegan rápidamente al torrente sanguíneo sino que tienen una respuesta glucémica inferior, son generalmente ricos en fibra y antioxidantes y eso, tiene un efecto antiinflamatorio en nuestro cuerpo que puede proteger la salud y también, beneficiar la estética al contribuir en la lucha contra el acné, reducir el riesgo de sufrir barriga, cuidar la sonrisa entre otros efectos positivos.


Por el contrario, los azúcares añadidos son generalmente aportados por alimentos procesados o ultraprocesados de bajo perfil nutricional y por ello, tienen mayor índice glucémico al requerir menor trabajo digestivo, no brindar saciedad y por ello, ofrecer glucosa que rápidamente se hace presente en nuestra sangre, lo cual puede elevar el riesgo de sufrir sobrepeso y obesidad, diabetes, cáncer y otras enfermedades como señala la Escuela de Salud Pública de Harvard.

Entonces, es claro por qué la Organización Mundial de la Salud recomienda evitar los azúcares añadidos sin poner restricciones a los azúcares naturalmente presentes en los alimentos.

Cómo reducir los azúcares añadidos
Los azúcares añadidos como hemos dicho, son lo que debemos evitar en nuestra dieta si el objetivo es cuidar la salud y la estética. Dado que son azúcares adicionados durante el procesamiento industrial, lo primero que debemos hacer es disminuir al máximo la ingesta de productos o alimentos procesados.

Además, siempre es importante mirar las etiquetas en los alimentos, pues aunque en México la ley no exige la distinción de azúcares naturales y añadidos, en muchos alimentos sí se ofrece este dato o bien, en el listado de ingredientes se expresan las cantidades de azúcar, jarabe y otros azúcares añadidos que se incorporan al producto.

Si la cantidad de azúcar total es superior a la de “azúcares añadidos” que visualizamos entre los ingredientes, es por qué el restante son azúcares naturales por los cuáles no deberíamos preocuparnos.

Es fundamental no sólo atender al azúcar de mesa y los dulces que son fuente de azúcares añadidos o de origen industrial, sino también, mirar alimentos que esconden gran cantidad de azúcar en su interior como embutidos y panes, entre otros.

En este sentido, la campaña de SinAzúcar.org puede ayudarnos con fotos que indican la proporción de azúcar libre o azúcares añadidos de los alimentos diferenciados de azúcares naturales en todos aquellos productos que realizan la distinción en su etiquetado.

Ya sabes, azúcares naturales no son iguales que azúcares añadidos, sino que estos últimos son los que deberíamos limitar en nuestra dieta si el objetivo es estar en forma cuidando la salud y la estética.

Habla de tus alegrías no de tus penas.

Tenemos algo así como una adicción a hablar de nuestros problemas, a veces con la idea de que si los exteriorizamos verbalmente, hallaremos su solución o quizás solo por el hecho de desahogarnos, ya nos vaya mejor abordándolo.

Lamentablemente si generalizamos, a muy pocas personas les importan nuestros problemas y más triste aún, algunas hasta disfrutan de que los tengamos. Y esto ni siquiera responde a algo personal, solo que la mayoría se acostumbra a sentir cierto alivio con sus desastres de vida, cuando escucha los de los demás.

Como dirían por allí:

No preocupes a los que te aman, ni satisfagas a los que no les gusta verte bien.

Por otra parte, cuando realizamos la invitación de hablar de nuestras alegrías, más allá de lo que podamos obtener del otro cuando le contamos nuestros problemas, queremos que la consciencia de dónde se encuentra nuestra atención, se magnifique y que podamos escoger centrar nuestra atención en aquello que nos alegra.

Dirige tu lupa

Nuestra vida es mucho más que un pequeño enfoque, tenemos muchas vertientes, muchos ámbitos. Cuando nos centramos en nuestros problemas le estamos dando nuestra atención a esa parte de nuestras vidas. Cuando nos enfocamos en un área de nuestras vidas, estamos dejando por fuera todo el universo que le resta, que es tan real como aquello a lo que le otorgamos nuestro enfoque.

Solo que no pensamos simultáneamente en varias cosas. Si en mi mente prevalece un problema, me acostaré pensando en él, me levantaré pensando en él, llamaré a alguien para contárselo, pensaré en solucionarlo, en cómo me afecta, en todos los terribles escenarios posibles si lo peor ocurriese y olvidaré mirar a lo que me hace bien, me pasarán muchas cosas buenas y mi mente estará centrada en lo que me quita la calma.

La preocupación no eliminará el problema, pero sí eliminará mi paz. Contándole a alguien acerca de ese problema, solo voy a alimentarlo, solo voy a dedicarle más tiempo, más energía y las cosas que estén en otra sintonía no me alcanzarán.

Esa algo difícil de aplicar para la mayoría, pero el soltar un problema en una caja y solo tomarlo cuando podemos resolverlo o mejor aún nunca más recordarlo, hasta que haya desaparecido, es lo mejor que podemos hacer para hacerlo desaparecer o al menos limitar el efecto destructivo que pueda tener sobre nosotros.

Tengamos los pensamientos prácticos que sean necesarios por cada problema, luego aprendamos a guardarlos y observemos la diferencia de lo que pasa en comparación a alimentarnos y a alimentar el problema a través del pensamiento y la palabra.

Sácalo de tu mente y saldrá de tu vida
problemas

Si no está en tu mente no estará en tu vida. Es así de “sencillo”. Rompamos el hábito de darle fuerza a lo que nos la resta. Miremos nuestra vida y rescatemos lo que nos hace felices y mantengamos pensamientos de ello en nuestra mente, conversemos de ello y démosle cada vez más espacio.

Yo ya no arreglo mis «problemas». Arreglo mis «pensamientos» y los «problemas» se arreglan solos. Louise Hay

Mientras mejor pensamos, mejor nos sentimos y si nos sentimos bien, pues nos va bien… Luego, sé el guardián de tus pensamientos, si no te hace sonreír, si no te da paz, si no te emociona gratamente, suéltalo, cámbialo. No podemos sentirnos bien, siendo personas medianamente sanas mentalmente, hablando de manera continua de nuestros problemas, de lo que nos falta, de lo que nos sobra, del que no está, del que nos lastima, de la falta de oportunidades… -¿Se solucionan? – ¡No! Por el contrario, se abrazan a nosotros y a través de los que tenemos atraemos más de ellos y así vamos cubriéndonos de lo que no queremos, pero nos resistimos a soltar.

Hazte consciente
Obsérvate, tómate las siguientes 24 o 48 horas, para hacerte un poco consciente de lo que predomina en tu mente y en tus conversaciones. Si es posible, toma nota acerca de las veces que hablaste de algo que te alegra la vida y de las veces que hablaste de lo que te angustia. Si perteneces a la mayoría, tendrás una lista larga de cosas que consideras problemas y una corta o inexistente lista de lo que te hace feliz.

Eso no es una buena noticia, pero lo que sí lo es, es el hecho de que podemos cambiar nuestros hábitos y darle protagonismo a lo que sí queremos que crezca y permanezca en nuestras vidas. Comenzamos a vivir de la manera que deseamos cuando nos hacemos conscientes de lo que habita en nuestra mente y añadimos más peso en la balanza al lado que contiene lo que nos alegra la vida.

Los licuados proteinicos realmente funcionan?

Es una tendencia común empezar la casa por el tejado cuando se van a emprender nuevos proyectos, y el inicio de las sesiones del gimnasio no son una excepción. Lejos de intentar empezar poco a poco, una de las primeras dudas entre los novatos suele ser la toma de suplementos, donde las proteínas en polvo son el caballo de batalla de esta industria en auge. Sin embargo, su utilidad puede ser prácticamente nula.

Si bien es cierto que las proteínas son un nutriente esencial para la vida, y reducir su ingesta en exceso puede ser mucho más problemático que reducir las grasas o los carbohidratos, tomarla en forma de suplementos no tiene porqué ser la primera opción, aunque suele serlo: un estudio llegó a la conclusión de que más de la mitad de los usuarios de un gimnasio suelen consumir de forma cotidiana suplementos de proteínas, y en muchas ocasiones un entrenamiento común y corriente no requiere de tal suplementación.

las proteínas no solo son necesarias para mantener y crear nuevo músculo, sino que tienen funciones esenciales de cicatrización y reparación de tejidos, funciones hormonales y enzimáticas, y también pueden llegar a ser como fuente de energía si se requiriese.

Sin embargo, el objetivo final de las personas que toman suplementos suele ser ganar músculo, perder grasa y optimizar el entrenamiento. Y sí, los estudios confirman que la toma adicional de proteínas ayuda al desarrollo muscular y la fuerza, siempre y cuando el entrenamiento que se lleve a cabo sea adecuado, dado que un contexto sin estimulación muscular suficiente haría que los suplementos sean poco útiles.

Durante décadas el debate sobre la necesidad real de proteínas ha dado lugar a múltiples estudios relacionados con la búsqueda de un desarrollo muscular óptimo. Actualmente lo que sí se sabe es que, para mantener la masa muscular y no caer en la desnutrición, según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), un individuo sano debería consumir alrededor de 0,8 gramos por kilo y día de proteínas. O lo que es lo mismo, alrededor de 60 gramos de proteínas al día si se pesa 75 kilos aproximadamente. Sin embargo, cada vez son más los expertos que abogan por aumentar este “pacto de mínimos”.

Sin embargo, si lo que se busca es ganar masa muscular y mejorar el estado físico, la recomendación actual es llegar a duplicar estas recomendaciones o incluso superarlas, consumiendo entre 1,4 y 2 gramos/kilogramos/día de proteínas, con el objetivo de mejorar la reparación muscular, la recuperación, y potenciar la hipertrofia muscular. Si se lleva a cabo una buena estimulación muscular (levantamiento de peso) junto a un consumo adecuado de proteínas, se puede lograr una síntesis de proteínas musculares, un proceso natural donde se produce músculo nuevo para reparar los daños sufridos durante el entrenamiento. O lo que es lo mismo, se produce una adaptación del organismo al entrenamiento.

Dicho proceso de síntesis parece aumentar si se toman proteínas antes o después del entrenamiento, y por ello los batidos de proteínas han ganado cada vez más popularidad. Sin embargo, no son tan necesarios como suelen venderse.

Los batidos, no siempre necesarios

Actualmente también es motivo de debate la cantidad de proteína que debería consumirse dentro de una misma comida. Suele creerse que dicha cantidad debe estar alrededor de los 20-25 gramos de proteína, que curiosamente coincide con la cantidad de proteínas de un cazo de suplementos en polvo. Y, si se supera dicha dosis, el resto de proteína se usa en forma de energía o se excreta por la orina, pero que no colabora en la síntesis muscular como tal. 

Por otro lado, también suele creerse que el conocido como “efecto muscular completo“, donde la síntesis de proteínas muscular es máxima, abarca los primeros 90-120 minutos tras el entrenamiento e ingesta de proteínas. Y eso incluso teniendo en cuenta que los aminoácidos de las proteínas siguen estando disponibles en el torrente sanguíneo tiempo después, pudiendo estimular aún más la síntesis proteica muscular. Es un efecto también conocido como “ventana anabólica“.

Por ello, no son pocos los individuos que han sugerido que hay una cantidad finita de proteína que el músculo puede usar en una sola sesión, y que debería permitirse que los niveles de aminoácidos en sangre vuelvan a su rango previo antes de la siguiente comida.

Sin embargo, la realidad es que de momento no está totalmente claro cuánta es la cantidad de proteína real que se puede usar de forma eficaz en este proceso de ganancia muscular en una sola toma; puede variar mucho entre individuos, dependiendo del sexo, edad, nivel de entrenamiento, intensidad y número de entrenamientos semanales, y un largo etcétera.

Todas estas conclusiones proceden de estudios llevados a cabo con proteína de suero, cuyos aminoácidos alcanzan su pico máximo sanguíneo rápidamente y por un corto espacio de tiempo tras su ingestión. Se considera por ello una proteína de “acción rápida”. Sin embargo, la proteína de la leche, que contiene proteínas de acción rápida y lenta, también ha demostrado dar lugar a una síntesis de proteínas musculares más sostenida, dado que la liberación de sus aminoácidos es más lenta, algo que contradice esta hipótesis sobre ganancia muscular completa cortoplacista.

De hecho, la mencionada “ventana anabólica” puede llegar a extenderse hasta 24 horas según el nivel de entrenamiento de cada individuo, y se va reduciendo cuanto más avanzado sea dicho individuo, pero no abarca tan solo las primeras 2 horas en ningún caso según la evidencia científica actual.

En otras palabras, con los estudios realizados hasta ahora, este efecto muscular completo que se habría generalizado a cualquier tipo de proteína tan solo se produciría en la proteína de suero dada su absorción rápida, pero no en cualquier tipo de proteína. Por ello, la oxidación de sus aminoácidos se produciría al tomar cantidades superiores a los 20 gramos por comida, “desechando” el resto para otros findes. Pero no todas las proteínas son iguales.

De hecho, consumir más de 20 gramos de proteínas en una sola comida no tiene por qué ser un desperdicio, sobre todo si se consumen a través de comida real y no suplementación, pues su absorción no será rápida con un pico de poco tiempo, sino mucho más sostenida en el tiempo, dado que los alimentos también poseen otro tipo de macro y micronutrientes que hay que digerir conjuntamente.

Así pues, la recomendación actual es que el consumo de proteína por cada comida sea alrededor de 0,25 gramos/kilo, o lo que es lo mismo, entre 20 y 40 g de proteínas por comida, siendo un rango óptimo en la población general cuando se quiere ganar masa muscular, y con el objetivo de buscar dicha ganancia. Si el objetivo es el mantenimiento corporal sin más, la cantidad de proteína puede ser algo menor.

Por qué consumir proteína es saludable

El consumo de proteínas no solo debe centrarse en la ganancia muscular. Se sabe que el aumento de consumo de proteínas ayuda también en la pérdida de peso y en el mantenimiento de músculo durante dicha pérdida, dado su poder saciante, siempre que se consuman en el contexto de una dieta saludable e hipocalórica en ese momento.

COMO FUNCIONA LA MEMORIA.

La Memoria es una función cerebral y como tal se construye anatómicamente en el cerebro, existen partes en el cerebro que retienen la información y la echan a andar cuando es necesaria, somos una máquina de comparación, el cerebro siempre está comparándonos de hoy a diferentes épocas de nuestra vida, es un proceso memorístico, este proceso de comparación lo utilizamos para ser mejores en tomar una decisión o para garantizar un éxito inmediato, ya que el cerebro está hecho para funcionar de forma inmediata, cuando tú le das una meta a largo plazo y le ofreces esfuerzo disminuye la sensación de lograrlo, Pero si tú le dices me contestas esto y te voy a dar un gran premio La respuesta es inmediata ya que la satisfacción es muy grande y es aquí donde existe la comparación.

La memoria se encuentra en una parte del cerebro que se llama hipocampo, cuando te propones a evocar algún aspecto de la vida en el pasado la parte del cerebro que está funcionando es el hipocampo el hipocampo contiene la amígdala cerebral, que es la encargada de generar una emoción al recordar algún suceso del pasado, ya que el hipocampo no contiene emociones. Es por esto que la emoción amplifica señales, si le das un estímulo positivo amplifica las señales, si se le da un estímulo negativo si al suceso se le vincula con una emoción es más fácil para el hipocampo guardar ese recuerdo

Los principales factores para no tener una buena memoria son el estrés, la alimentación y las horas de sueño. Construir nuestros recuerdos en base a los errores y el dolor genera una mayor fijación en la memoria, es por ello que recordamos con mayor facilidad las experiencias negativa, pero podemos incorporar neuronas inteligentes para transformar esas emociones negativas en positivas, nos construimos como seres humanos a través de la memoria y nos va capacitando para ser las personas que queremos ser, el contexto social es determinante para integrar esas memorias como positivas o negativas, es importare conocer esto para darse cuenta que podemos estar influenciados por una construcción social en nuestro cerebro del como percibimos los hechos, y es así como concientemente podremos generar memorias positivas en nuestro cerebro.

Las recomendaciones para mejorar nuestra memoria son dormir mejor, reír mas, hacer ejercicio, alimentarse sanamente, tener una red social positiva y no olvidar que el tener una buena memoria requiere de nuestra participación.